............Durante una de mis endémicas y enloquecidas conversaciones con Rosawn, una mujer entusiasta de chistes horribles, capaz de echarle vinagrito y bicarbonato sódico en las manos a su abuela invidente y cuya obsesión, efecto de un trauma, es la adorable mosca de la fruta, fui a dar con un discurso maravilloso por derroteros que nos parece innecesario mencionar: Nina Hartley, licenciada ‘cum laude’ en Enfermería ahí donde la ven, pero más famosa a consecuencia de trabajos no del todo ajenos a sus estudios si se distinguen las fantasías populares, no tiene hijos “por razones combinadas de falta de interés en ello y tumores fibroides”. No trato de hacer mofa de tan brillantísima enunciación —o sí—, y nunca de disgustos parecidos. Sin embargo, ésta equivale a declarar que Christopher Reeve, téngalo Jor-El en su gloria, no pudo lucirse como saltador profesional de pértiga por falta de interés y, si acaso, parálisis casi absoluta; o que James Dean no recibió el Oscar honorífico a toda su carrera por común desinterés y, quizá, muerte repentina cuando era un jovenzuelo. Estoy seguro de que Rosawn, fiel a su espíritu malicioso, escogería comparar la enunciación sobre la Hartley con que Michael Jackso
n no haya hecho declaraciones relativas a su autopsia por indolencia y, en fin, algunas leyes orgánicas, pero no le urge exhibirse después de lo del vinagre y el bicarbonato sódico.
............En la actualidad no escasean ejercicios parejos, como cuando el adalid de la revolución bolivariana, en vez de apelar a los tribunales por calumnias, no renueva licencias de medios opositores para presumir de justicia, y así, de modales antidemocráticos; o escoge una habitación de hotel de cinco mil trescientos euros la noche, asistencia permanente y planta de tres cifras por darse un gusto y, sin duda, económica hipocresía; como existiendo canales de televisión que reprenden al Ejecutivo si recibe bien a gobernadores de boca floja por orgullo nacional y, en efecto, revolver a la multitud obtusa de su cuerda, que entiende las relaciones internacionales como las de un macarrilla, sin contenido político ni socioeconómico. Y hete aquí también a los anarquistas libertarios y demás tropa de ilusos, que desaprueban restituir la autoridad a los profesores y la disciplina al alumnado porque constituye, según dicen, un erróneo paradigma de enseñanza, un aprendizaje mal dispuesto y un propósito disimulado de represión: razones combinadas de insensatez, paranoia y analfabetismo educacional, sin hilaridades. A éstos se los comían en un aula.
............(9002 ǝp lıɹqɐ ǝp 03 'ɐíp l’ɐn)
n no haya hecho declaraciones relativas a su autopsia por indolencia y, en fin, algunas leyes orgánicas, pero no le urge exhibirse después de lo del vinagre y el bicarbonato sódico.............En la actualidad no escasean ejercicios parejos, como cuando el adalid de la revolución bolivariana, en vez de apelar a los tribunales por calumnias, no renueva licencias de medios opositores para presumir de justicia, y así, de modales antidemocráticos; o escoge una habitación de hotel de cinco mil trescientos euros la noche, asistencia permanente y planta de tres cifras por darse un gusto y, sin duda, económica hipocresía; como existiendo canales de televisión que reprenden al Ejecutivo si recibe bien a gobernadores de boca floja por orgullo nacional y, en efecto, revolver a la multitud obtusa de su cuerda, que entiende las relaciones internacionales como las de un macarrilla, sin contenido político ni socioeconómico. Y hete aquí también a los anarquistas libertarios y demás tropa de ilusos, que desaprueban restituir la autoridad a los profesores y la disciplina al alumnado porque constituye, según dicen, un erróneo paradigma de enseñanza, un aprendizaje mal dispuesto y un propósito disimulado de represión: razones combinadas de insensatez, paranoia y analfabetismo educacional, sin hilaridades. A éstos se los comían en un aula.
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