............Alguien, posiblemente un alumno descontento que debería aprender a sexar pollos para cubrir sus horas de hastío, telefoneó hace tres semanas a un periódico de Alicante y contó cierta mentirijilla que luego algún redactor poco avispado quiso confirmar: sólo quienes asistieron a la conferencia de Mercedes Alonso, candidata a la alcaldía de Elche y capaz de urdir un acuerdo increíble con tal de gobernar, dispondrían de un aprobado en una asignatura de cariz económico. Su responsable imaginará que el embustero es el mismo pájaro que, pluma en ristre, se metió con él no ha mucho dedicándole una copla. Pero a mí, que me registren; no necesito el amparo de ninguna cuadrilla para tratar cualquier asunto escabroso, y éste no es una excepción. De hecho, el bulo me ha fastidiado la exclusiva, pues, en honor a la verdad, haber asistido a todas las conferencias sí repica en la evaluación de la asignatura, lo que conduce a preguntarse qué tiene que ver una conferencia electoral con economía aplicada.
............Supongo que al profesor le sobran argumentos para unir ambas materias, argumentos, sin duda, inconsistentes, dado que él mismo reconoce que los políticos casi nunca aportan planes de crecimiento financiero a la retórica de su discurso. En consecuencia, le convido a leer Las claves de la argumentación, breve exordio a la noble disciplina de escribir y evaluar argumentos. Su autor nos lleva de la mano de la lógica y nos propone reglas simples para “ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de una conclusión”. Si hace caso de mi convite, quizá deje de inmiscui
r a Dios en sus argumentaciones no hipotéticas, porque hoy es y ha sido siempre imposible probar que exista, y los delirios no tienen ámbito en una argumentación honrada: son castillos de naipes que se derriban con facilidad.
............Anthony Weston, el autor, concluye su obra con un capítulo acerca de las falacias y un apéndice que lo redondea. Pues bien, hace poco más de dos años, nombré a cierto individuo cuya obsesión era una demagógica soflama antiabortista; escribí sobre falacias gramaticales y mostré como ejemplo los abusos lingüísticos de Luigi: así se hace llamar. Largué que mencionaba el aborto como “el asesinato de un niño intrauterino”, y una sonrisa maliciosa me puebla ahora el semblante tras leer lo que sigue en el libro de Weston: “No le toca al diccionario decidir si el aborto es moral o inmoral (…). Que la finalización de la vida de un feto sea comparable a la finalización de la vida de un bebé puede ser una proposición argumentable, pero debe ser demostrada mediante un argumento y no simplemente asumida por definición”. Es irrisorio que los principios que uno admite en sus arengas consten hasta en los manuales de lógica como paradigmas de falacia.
............Pero su hechura de esperpento intelectual se encuentra lejos de constituir lo peor de Luigi, pues hace apología del terrorismo, burlándose de las muertes en Europa a manos de Al Qaeda, y defiende el asesinato de abortistas; insulta y ultraja a todo aquél que piensa de modo distinto al suyo, empleando groserías y obscenidades propias de un enfermo mental; y ha saboteado diversos foros de Internet, eliminando sus mensajes y suplantando a un sinfín de miembros. No por nada se le conoce como “El Tarado Revientaforos”.
............A título personal, me atrevo a decir que se trata del espécimen más deleznable que he hallado en la Red; y ya que su argumentación es falaz y, en consecuencia, tan inválida como Millán-Astray, voy a permitirme el divertimento de hacerle una advertencia absurda, que a su vez servirá para comprender lo que ocurre al incluir a Dios u otras entelequias en nuestras argumentaciones: conozco a una murciana convencida de que cuando se dice algo horrible, muere un hipopótamo volador. Así que, Luigi, por el útero de sus madres, piensa en ellos.
............(El Vicent y La Chuleta, 6 de junio de 2007)
............Supongo que al profesor le sobran argumentos para unir ambas materias, argumentos, sin duda, inconsistentes, dado que él mismo reconoce que los políticos casi nunca aportan planes de crecimiento financiero a la retórica de su discurso. En consecuencia, le convido a leer Las claves de la argumentación, breve exordio a la noble disciplina de escribir y evaluar argumentos. Su autor nos lleva de la mano de la lógica y nos propone reglas simples para “ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de una conclusión”. Si hace caso de mi convite, quizá deje de inmiscui
r a Dios en sus argumentaciones no hipotéticas, porque hoy es y ha sido siempre imposible probar que exista, y los delirios no tienen ámbito en una argumentación honrada: son castillos de naipes que se derriban con facilidad.............Anthony Weston, el autor, concluye su obra con un capítulo acerca de las falacias y un apéndice que lo redondea. Pues bien, hace poco más de dos años, nombré a cierto individuo cuya obsesión era una demagógica soflama antiabortista; escribí sobre falacias gramaticales y mostré como ejemplo los abusos lingüísticos de Luigi: así se hace llamar. Largué que mencionaba el aborto como “el asesinato de un niño intrauterino”, y una sonrisa maliciosa me puebla ahora el semblante tras leer lo que sigue en el libro de Weston: “No le toca al diccionario decidir si el aborto es moral o inmoral (…). Que la finalización de la vida de un feto sea comparable a la finalización de la vida de un bebé puede ser una proposición argumentable, pero debe ser demostrada mediante un argumento y no simplemente asumida por definición”. Es irrisorio que los principios que uno admite en sus arengas consten hasta en los manuales de lógica como paradigmas de falacia.
............Pero su hechura de esperpento intelectual se encuentra lejos de constituir lo peor de Luigi, pues hace apología del terrorismo, burlándose de las muertes en Europa a manos de Al Qaeda, y defiende el asesinato de abortistas; insulta y ultraja a todo aquél que piensa de modo distinto al suyo, empleando groserías y obscenidades propias de un enfermo mental; y ha saboteado diversos foros de Internet, eliminando sus mensajes y suplantando a un sinfín de miembros. No por nada se le conoce como “El Tarado Revientaforos”.
............A título personal, me atrevo a decir que se trata del espécimen más deleznable que he hallado en la Red; y ya que su argumentación es falaz y, en consecuencia, tan inválida como Millán-Astray, voy a permitirme el divertimento de hacerle una advertencia absurda, que a su vez servirá para comprender lo que ocurre al incluir a Dios u otras entelequias en nuestras argumentaciones: conozco a una murciana convencida de que cuando se dice algo horrible, muere un hipopótamo volador. Así que, Luigi, por el útero de sus madres, piensa en ellos.
............(El Vicent y La Chuleta, 6 de junio de 2007)

























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