domingo 1 de noviembre de 2009

Un material excelente


............La vida en libertad es dura. Contra todo pronóstico, más dura que estando entre rejas, donde no hay vacilaciones con respecto a lo que debes hacer, como ser amigo de los más malotes para que te protejan de otros malotes a los que no les simpatizas o el consabido no inclinarse en las duchas a recoger del suelo pastillas de jabón.
............Por el contrario, lo de aquí fuera es un bochinche y todos están como regaderas. Parecen personajes de una narración desquiciada que John Kennedy Toole hubiese susurrado al oído de algún espiritista, ya que el pobre hombre prefirió irse al otro barrio antes que soportar la locura de éste; y no me extraña. No podéis ni imaginar la de situaciones y encuentros inconcebibles en cualquier fase que hemos sufrido por estos terruños licenciosos.
............Son material excelente para un blog.

lunes 19 de octubre de 2009

Memorias de un cinéfilo XIX: Agorafobia ©

............Si reformulo el comienzo sobre determinado advenedizo, diré que no es mi intención hablar de angustia por la amplitud de espacios abiertos, sino de la ferviente polvareda que ha levantado la última obra de Amenábar. La ideología no es un valor artístico ni, por ende, cinematográfico, y la fidelidad histórica tampoco, si bien las alteraciones de lo verdadero han de perseguir la idoneidad narrativa. Las metas ideológicas son irrelevantes en la evaluación de cualquier producto artístico como tal, y si cada uno puede calificarlo según le plazca y discutir su mensaje si lo hubiere, nunca será lícito decir que ésta u otra obra es una mierda por ello sin atender a sus condiciones artísticas. Si hay quien tritura a celebérrimos nazis con puro gusto por la masacre, Amenábar rejuvenece a su heroína para normalizar que suspiren por ella, revive a Sinesio de Cirene, que falleció dos años antes que su educadora, y lo muda en un personajillo útil y jugoso que cumple muy bien su función en el relato, y aunque incluso es incierto que la sofrosínica Hipatia fuese tan libre y célibe por no abandonar su ciencia, esto la hace más contemporánea y facilita nuestra identificación con la filósofa.
............Pero hay individuos que no distinguen la alfalfa de la cebada, sometiéndose a un rasero que demuestra incomprensión de los valores artísticos, intolerancia y monomanía ideológica, y que mienten sobre el indiscutible conocimiento astronómico de Hipatia, inventan falsedades en la película y obvian, no sólo la certidumbre de que el impulso fundamentalista es nauseabundo, cualquiera de ellos, y que la razón y el humanismo suponen la única luz conocida, sino también las palabras razonables y hermanadoras de Hipatia y a manos de quiénes sucumbió.


............(Eccus, 19 de octubre de 2009)

miércoles 7 de octubre de 2009

El devorador de libros LIII: El Bonillo es una nación ©

............No puedo evitar que una mueca burlona y una mirada de conmiseración asomen a mi semblante al advertir cómo se desgañitan algunos partidarios del nacionalismo, ya fueren meros patriotas fervorosos o luchadores independentistas, cuya simpleza de órganos es igual de lamentable que su petulancia e ineptitud para ver más allá de sus narices, asumir que antes son individuos del género humano, que la nuestra es la misma travesía, y comprender que la organización estatal contemporánea es la más razonable, que el céfiro irresistible que globaliza sopla desde siempre y, erradicando sus agudas imperfecciones, es positivo que lo haga.
............Quizá no tendría que mirarles de ese modo si leyeran una obra con un epígrafe pragmático y bien feo redactada por Eric Hobsbawm, ángel y no apóstol de Cambridge, de las ballenas y la revolución dual, en la que el marxista británico aborda el asunto nacionalista con una nitidez y erudición envidiables: Naciones y nacionalismo desde 1780, preparada tras las Conferencias Wiles que impartió hace ahora veinticuatro años. No sé si debemos agradecerle más el apunte de los orígenes ideológicos nacionalistas y la historia de las construcciones nacionales, hito contemporáneo de la humanidad para gozo de Rousseau, con sus periodos territoriales, de autodeterminación sociocultural y wilsoniano, o que meta el dedo en la llaga refiriéndose a la ingeniería unificadora de la cultura e identidad estatales, a las adulteraciones de la “mitología programática” en orgullos patrióticos y multitud de arrebatos de emancipación, ajenas a la certidumbre histórica, y los conflictos con la progresiva supranacionalidad. Pero conviene acordarse de la tesis del viejo Maurice Block, citada y compartida por Hobsbawm, según la que “el principio de nacionalidades es legítimo cuando tiende a unir, en un conjunto compacto, grupos de población dispersos, e ilegítimo cuando tiende a dividir a un estado”.
............Si bien no suele darse, hay ocasiones en que la ironía popular alcanza cotas de genio, y nunca he olvidado el grafiti que contemplé sobre una tapia manchega, con la misma expresión burlona y francamente complacido, durante una pausa para estirar los miembros en uno de tantos viajes, que así rezaba: “El Bonillo es una nación”. Estoy seguro de que Hobsbawm, si pudiese leerlo, pues allí seguirá aún para todo el que deseare verla, hubiese estallado, como yo, en una sonora carcajada.


............(El Lector Sin Prisas, 7 de octubre de 2009)

lunes 5 de octubre de 2009

El curioso impertinente LXXIV: De Dios no se burla nadie ©

............Hace unos días rompí un salero de forma involuntaria y su contenido se desparramó por el embaldosado de la cocina, junto con los trozos de cristal correspondientes, en una de mis jubilosas torpezas; y si no fuese porque abomino la superstición, consideraría al infortunio resultante de lo más hacendoso, pues me corté la yema de un pulgar con un cristalito atrapado bajo las patas de corazón, lanza encastrada y cuña que soportan la mesa de la cocina, y más tarde, con estupor, recibí un correo virtual de encefalograma plano sobre la muerte intempestiva de teófobos y me enfrenté a un jurisconsulto divagador con una prédica sesgada de la ley y argumentos de baratillo.
............Los mensajes bobalicones no son una novedad, pero sí de un mayor bochorno cuando argumentan que la muerte inesperada de un impío se debe a su desprecio de algún dios; lo que no es tan importante como la bravura del jurista que, mareando la perdiz con un discurso inespecífico, falacias 'ad hominem' por mi edad y tópicos acerca de la osadía juvenil más cascados que el huevo del que salió la gallina Caponata, procura transformar opiniones sobre religión, libres e hirientes pero no insultantes ni escarnecedoras, en un delito de ofensas, cuando el pluralismo y la libertad de expresión nos facultan para decir que una mujer preñada por un espíritu emplumado, según nuestros conocimientos irrebatibles sobre el mundo y el sentido común del más simple, como idea, es una majadería que no merece respeto intelectual; y no exigimos a nadie que comparta nuestra valoración. El disgusto por el derecho ajeno a opinar así y pretender acallarnos indica cuáles son sus inclinaciones en lo referente a los principios de la democracia, e incluso preferiría temer derramar un salero que asimilarme a estos iluminados de lectura única y antojera.


............(Eccus, 5 de octubre de 2009)

jueves 24 de septiembre de 2009

El curioso impertinente LXXIII: Razones combinadas ©

............Durante una de mis endémicas y enloquecidas conversaciones con Rosawn, una mujer entusiasta de chistes horribles, capaz de echarle vinagrito y bicarbonato sódico en las manos a su abuela invidente y cuya obsesión, efecto de un trauma, es la adorable mosca de la fruta, fui a dar con un discurso maravilloso por derroteros que nos parece innecesario mencionar: Nina Hartley, licenciada ‘cum laude’ en Enfermería ahí donde la ven, pero más famosa a consecuencia de trabajos no del todo ajenos a sus estudios si se distinguen las fantasías populares, no tiene hijos “por razones combinadas de falta de interés en ello y tumores fibroides”. No trato de hacer mofa de tan brillantísima enunciación —o sí—, y nunca de disgustos parecidos. Sin embargo, ésta equivale a declarar que Christopher Reeve, téngalo Jor-El en su gloria, no pudo lucirse como saltador profesional de pértiga por falta de interés y, si acaso, parálisis casi absoluta; o que James Dean no recibió el Oscar honorífico a toda su carrera por común desinterés y, quizá, muerte repentina cuando era un jovenzuelo. Estoy seguro de que Rosawn, fiel a su espíritu malicioso, escogería comparar la enunciación sobre la Hartley con que Michael Jackson no haya hecho declaraciones relativas a su autopsia por indolencia y, en fin, algunas leyes orgánicas, pero no le urge exhibirse después de lo del vinagre y el bicarbonato sódico.
............En la actualidad no escasean ejercicios parejos, como cuando el adalid de la revolución bolivariana, en vez de apelar a los tribunales por calumnias, no renueva licencias de medios opositores para presumir de justicia, y así, de modales antidemocráticos; o escoge una habitación de hotel de cinco mil trescientos euros la noche, asistencia permanente y planta de tres cifras por darse un gusto y, sin duda, económica hipocresía; como existiendo canales de televisión que reprenden al Ejecutivo si recibe bien a gobernadores de boca floja por orgullo nacional y, en efecto, revolver a la multitud obtusa de su cuerda, que entiende las relaciones internacionales como las de un macarrilla, sin contenido político ni socioeconómico. Y hete aquí también a los anarquistas libertarios y demás tropa de ilusos, que desaprueban restituir la autoridad a los profesores y la disciplina al alumnado porque constituye, según dicen, un erróneo paradigma de enseñanza, un aprendizaje mal dispuesto y un propósito disimulado de represión: razones combinadas de insensatez, paranoia y analfabetismo educacional, sin hilaridades. A éstos se los comían en un aula.


............(9002 ǝp lıɹqɐ ǝp 03 'ɐíp l’ɐn)

lunes 21 de septiembre de 2009

El curioso impertinente LXXII: Consentimiento informado ©

............Es inútil negar la atracción que la prensa ejerce sobre los que trasnochamos por escribir, incorregibles posesos de la literatura: un periódico es una orgía de autores y amanuenses que ninguno de los nuestros desea ignorar, en la que todos ambicionan una porción del pastel, una tribuna. Salvo la puramente literaria, no hay actividad más apasionante que el periodismo; al menos, eso opina Vargas Llosa, y no ha de ser el único si se tiene en cuenta el Newseum de Washington, el museo de la prensa que se inauguró hace diecisiete meses y del que fue uno de sus visitantes. En las exposiciones que lo vertebran se trasluce la libertad de información como elemento democrático, si bien carece de una denuncia categórica de su desprestigio con prácticas informativas de correveidile.
............Tal libertad, el derecho a difundir información e informarse, es uno de los soportes de la democracia, el que promueve el pluralismo, el fuste de una opinión pública libre y de una ciudadanía conocedora de lo que la rodea y, por ende, responsable de las elecciones que efectúa en sociedad según lo que estime oportuno y beneficioso. Pero esa libertad, aun tratándose de un valor superior, ha de tener como límite los derechos inalienables de la esfera privada y un imperativo de veracidad, interés público y corrección en el mensaje que se divulgue: todo puede ser criticado a condición de que se atiendan estos requerimientos, cuya racionalidad y justicia son indudables. De ese modo, cuanta más libertad de información posea un país, mayor será su libertad social, porque no es libre quien puede recibir los mensajes que le plazcan, sino quien disfruta la certidumbre de que la información que obtiene es veraz, ya que asumir decisiones basándonos en patrañas no es libertad sino un error planeado, tal vez según oscuros intereses, y quien se ha guarecido ante ataques extemporáneos que puedan descalabrarle su dicha y desarrollo como miembro de la sociedad.
............El sensacionalismo y la prensa rosa, así como los innobles patinazos ocasionales de las publicaciones dignas, son obvios enemigos de la buena salud de un Estado de Derecho, ya que no sólo suelen incurrir en ultrajes a la vida privada ajena y a los derechos del individuo, como refiere Vargas Llosa, abultan o incluso tergiversan la realidad e incumplen así su compromiso con una información verídica y el bien del interés público, sino que además embrutecen a los ciudadanos que eligen prestarles atención, los empujan a la ignorancia y, así, transforman su concurrencia en las cuestiones oficiales en una irresponsabilidad, justo lo que temen los teóricos de la oclocracia que critican el sistema democrático, la negación de lo que puede denominarse, valga el símil, “consentimiento informado” en la toma de decisiones públicas.
............Otro asunto omitido en el Newseum es la sobrecarga informativa, concepto acuñado por el escritor Alvin Toffler en los años setenta del siglo precedente: el exceso de información, con sus innumerables datos para aprehender y las probables contradicciones en los mismos según las distintas fuentes, por opiniones antagónicas y el fenómeno del “teléfono roto”, produce una nueva flaqueza en la libertad informativa que puede aturullar al receptor y dificultarle que se forme un juicio propio e intervenir responsablemente en las decisiones del Estado, lo que, junto con las consecuencias del embrutecimiento sensacionalista y de la prensa rosa, entraña que no sólo es preciso el libre acceso a la información, sino educar a la ciudadanía para que sepa seleccionarla por su bien, el colectivo y por el de la cultura general del país, que ocasiona su desarrollo.


...........(Eccus, 21 de septiembre de 2009)

jueves 18 de junio de 2009

El curioso impertinente LXXI: Hombres de palabra ©

............Hay libros perniciosos; y no me refiero únicamente a las obviedades falsarias de costumbre, las discriminatorias e injustas o las de camisa de fuerza, sino también a algo trivial, a las necedades pueriles que se incluyen en el zurrón de la insensatez con las gordas. Así, los papaítos de textos absurdos y mentirosos sobre las plagas de Kapuściński y aledaños, con frecuencia intolerantes, deberían descubrir su obra en los últimos anaqueles del rincón más sombrío de una biblioteca, en volúmenes olvidados y polvorientos, bien próximos a otras publicaciones insustanciales y acientíficas.
............Sé de un libro que circula por ahí sobre técnicas de seducción para hombretones heterosexuales, como si las mujeres fuesen simples máquinas expendedoras en las que se introduce una moneda, se pulsa un botón y se consigue al momento el producto deseado, todas de carácter similar o de escasas categorías y, por ende, de reacciones e ideas paupérrimas. Se me antoja muy curioso que algunas lo hayan hojeado y declaren que ya advierten el motivo de ciertos comportamientos varoniles, es decir, su actitud reduccionista y vidriosa es igual que la del autor de ese librajo inútil.
............Un compañero de estudios no superiores, que sólo se desprendía de sus auriculares y dejaba de escuchar canciones horribles, música ratonera, y de engullir gusanitos en mitad de la lección para asegurarse de que Nietzsche fue creyente y conceptualista, atacando mis nervios, se lo leyó cinco veces y, si bien la obra picaresca imprescindible le resulta “un tocho” con menos de un centenar de páginas, se ve que no había obtenido los frutos convenientes las cuatro primeras. Desconozco, no obstante, si aprendió de ese manual una de sus rutinas preferidas de ligue, según parece: yuxtaponer su porte difícil de forma chulesca al de una muchacha y preguntarle si querría que le hiciese un hijo. Pero tal como se han desarrollado los acontecimientos, con un buen penalti sin bodorrio a los tres meses de la quinta y vencida y aquí paz y después gloria, podemos convencernos sin temor a equivocarnos de que es, y muchos más, me figuro, un hombre de palabra.


............(9002 ǝp oıunɾ ǝp 81 'ɐíp l,ɐn)

lunes 1 de junio de 2009

El curioso impertinente LXX: La otra mejilla ©

............La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. “¡Ay, Dios!”, continúa el cántico profano que un panameño compuso; y a los gentilhombres de placer que lo adoran, con su maestresalas en cabeza, atañen las presentes líneas. Adoran a Dios, claro; habrá quien adore al de Panamá, aunque he de reconocer que en dicho asunto peco de ignorancia. Es un pecado irrisorio, aun así, que no constituye una herejía similar a las que esgrimo en materia religiosa y que me han reportado lectores no del todo imprevisibles por experimentales, oriundos de una camarilla de internet a la que las malas lenguas sustituyen el nombre común del completo por otro que apunta a una micción.
............El motivo de presentarse en mi chiribitil virtual es una polémica sobre cómo responder a las cargas antirreligiosas. Su buen pastor dijo muy claramente que han de ofrecernos la otra mejilla, pero algunos discrepan, urden o improvisan matices y así excusan su deslealtad, refiriéndose a uno de los pecados capitales que Cristo desató contra los mercaderes del templo, lo que no sirve, pues se hallaban donde no les correspondía, como el conspiranoico que sermoneó en un campus de Valencia hace unas semanas; no se dedicaron a insultar, agredir ni ejercer su derecho a la crítica, que es a lo que alude Cristo en tal pregón según su libraco, por mucho que el espíritu no esté en la letra. Ponen de ejemplo a San Agustín, que no enmudecía ante los herejes, tanto que aprobaba su persecución intemperante; y al mofletudo Tomás de Aquino como “la mayor lumbrera teológica”, que por no callar nunca, defendió con alegría el asesinato de tales herejes, lo que va en contra del quinto mandamiento y de la prédica del vástago celestial, no así de la barbarie sayona en las escrituras mosaicas, si bien Cristo manifestó que no quería abolir la ley previa, quizá sólo darle los últimos toques. Vaya desbarajuste en la inspiración divina.
............Sin embargo, deléitense, pues hay un chupacirios que se distingue por sus afirmaciones entre estos habituales de las maniobras liberticidas: “Hay que hacer como en las cruzadas”, o sea, presumo que masacrar a los infieles, saquear y destruir sus ciudades; “los antirreligiosos bombardearíamos el Vaticano”, que quita el hipo; lo de meterse con la religión “es un impulso moderno”, y ni prohombres ilustrados, más venerables que los de su cuerda y a menudo sus víctimas, ni furiosos descreídos hubiesen hecho suya esa hostilidad a lo largo de la historia; que por mi parte, recurro a tesis comunes, pero no las desmiente; desconozco lo que es la Teología, pues los atributos de la divinidad y sus perfecciones no tienen relación alguna con el hecho de su existencia; domino “la forma” y no el mensaje, como si la Lingüística no atendiese al contenido; soy inepto para sostener una lid intelectual, por lo mucho que me conoce y tanto que me ronda; y “todo lo que no pasa por la razón, lo aparto”, sublime insensatez en la búsqueda de certezas.
............Este soberbio impenitente cual califa sonríe al cacarear de su arte replicando, si bien aún no me ha dicho ni que su dios se compadezca de mi alma. Atrévase a refutarme en mis fueros con lo que presume en los suyos, anacrónico cruzado, y legitime su mística y, para mí, penosa actitud, pero no confunda libertad de fe con prestigio y rendibú intelectuales, expresión inmune ni cheques en blanco, que las constituciones apostólicas sólo van a misa.


............(Eccus, 1 de junio de 2009)
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