viernes 27 de enero de 2012

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Santa Oria y la estupidez del martirio

............“... y comenzó a explicarme a mí la historia de Santa Oria, que había llegado a Suso en 1502, a los nueve años, acompañada por su madre, doña Amuña. Como era lógico, sintió de inmediato la llamada del Señor, y quiso dedicar su vida a la oración y la penitencia. Sin embargo, su deseo de profesar allí fue rechazado por tratarse de un cenobio de varones y por estar poco implantada en la zona la costumbre de que las mujeres adoptaran la vida de los anacoretas. A pesar de que Oria suplicó, lloró e insistió, la negativa se mantuvo, así que la niña decidió emparedarse de por vida en una celda cercana a la iglesia donde su presencia no perturbara a los monjes, que lo único que hicieron por ella durante veinte años (tiempo que tardó en morir) fue arrojarle comida y agua a través de un minúsculo ventanuco.
............—¡Es la historia más horrible que he escuchado en toda mi vida! —exclamó Sara...”

............Matilde Asensi, Iacobus.
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'Otra Tierra', de Mike Cahill (2011)

............Nueva muestra de por qué es más importante una buena idea que un gran presupuesto. 

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............Interesante (6).

............Más sobre la película.

jueves 26 de enero de 2012

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El 'Corán' y la violencia religiosa

............“No le agrada que una persona no musulmana lea el Corán y se remita a tal o cual sura para decirle que tiene razón si elige los versículos que confirman sus tesis, pero que hay muchos otros textos en ese mismo libro que le dan la razón al combatiente armado que ciñe la cinta verde de los sacrificados a la causa, al terrorista de Hezbollah cargado de explosivos, al ayatolá Jomeini que condena a muerte a Salman Rushdie, a los 'kamikazes' que lanzan aviones civiles contra las torres de Manhattan, a los émulos de Ben Laden que decapitan a los rehenes civiles”.

............Michel Onfray, Tratado de ateología.

miércoles 8 de junio de 2011

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La vida mejor

............Nuestra miseria cognitiva nos predispone a hacer juicios súbitos de las cosas con una simple ojeada, metiéndolas en un saco o en otro como si la complejidad, el sincretismo y la heterodoxia fuesen imposibles, como si, para lo que nos interesa, las mejores obras no contasen con los múltiples ingredientes y la variedad tonal de la misma vida, incluso las de evasión, y como si por eso no nos identificásemos con las inquietudes de irrelevantes seres de ficciones y mentirijillas, como si eso no fuera lo que nos subyuga. Y si nos rendimos a la obsesión clasificadora, de las etiquetitas, digamos de una vez que no hay géneros menores si huyen en principio de la frivolidad, que en todos hay películas hermosas y osadas, que uno no ha de considerarse un entendido en cine si no los atiende, pues ello implica una carencia, y que además de reproches, compasión es lo que deben recibir los que eligen ignorarlos, porque es inevitable que se pierdan las maravillas que se esconden entre la paja y la farfolla de esos géneros.
............El buen cine que las convenciones han dado en llamar de acción y aventuras, del que lo propio es el combate y el movimiento, padece un estigma de inferioridad que lo relega a la función de entretener, al mundo de lo que se supone palomitero y efímero; y en Piratas del Caribe confluye esa condición, inoportuna y enojosa donde las haya, y la muy particular de la fantasía: si la sensación carpentieriana de lo maravilloso exige suspender la incredulidad lo que esta dure, transigir con lo extraordinario, que no con lo inverosímil, y entregarse a la ficción y al insólito cosmos que se nos ofrece, la incapacidad para ello se me antoja de una grave incomprensión artística, casi una tara de la mente y, sin duda, de la creatividad y la imaginación. Pero habiendo superado los prejuicios y ofuscaciones que enturbiarían el análisis, si uno se acerca a Piratas del Caribe con el ánimo de ver triunfos, las mismas grandes cosas que se buscan acudiendo a cada proyección, no sólo puede divertirse sobremanera con las correrías del capitán Jack Sparrow, un bribonzuelo de los mares y extravagancia suma, sino incluso sorprenderse por la potencia visual y narrativa de Gore Verbinski, que dirigió tres de las cuatro partes de la saga.
............A quienes adoran el cine siendo honestos, y a los que sentimos un interés profundo por las distintas maneras de narrar, los que abominamos el análisis del arte desde una ideología política y la discriminación de épocas, géneros y formatos, que invitan a sugerir que algunos se dediquen a otras labores porque no valen para esto de analizar, los que nos empeñamos en una perspectiva independiente al fin, no nos arredran los productos ni las obras comerciales. Y no hay duda de que las películas de Piratas del Caribe lo son, pero eso tampoco las desluce ni deshonra, pues no apuntan a lo más bajo, a lo más visceral y estúpido, sino que hallan un equilibrio entre aquello con lo que se mercadea y las pretensiones del arte más lícitas y defendibles.
............El guion de la trilogía inaugural es un ejemplo de cómo ser considerado con el público, entregándole una historia gustosa y elaborada. No hay ni un personaje mal perfilado o inservible, y uno disfruta con la presencia de tipejos como Barbossa y Davy Jones, los inconmensurables Geoffrey Rush y Bill Nighy, y del brío creativo de la banda sonora compuesta por Klaus Badelt, al que sustituiría su maestro, el célebre Hans Zimmer, encaminándola hacia composiciones vibrantes y heterogéneas. Pero el mayor hallazgo, el logro que perdura en la memoria, es el pícaro insolente y audaz que protagoniza Piratas del Caribe, y el porte amanerado, nervioso y tambaleante que le da Johnny Depp en una de las creaciones más valientes, genuinas e inusitadas de su exitosa pero asimétrica carrera. Bien es posible insinuar que Sparrow pudo haberse caído en una marmita de ron siendo un chavalín.
............Hace algo más de un lustro, La maldición de la Perla Negra dio la campanada, o el trabucazo de salida, y dejonos boquiabiertos con bandido tan singular, cuya idiosincrasia nos sedujo y aún seduce, y el ambiente que frecuenta, sórdido, traicionero e hilarante, ese mundillo en el que lo fantástico es creíble, pudo con un servidor como con multitudes. La trama fundacional cautiva y nunca abruma, aunque la considero un pelín caótica, e imagino que el director se inhibe un poco. Por el contrario, en las dos primeras secuelas, Verbinski goza de mayor libertad y se permite florituras, un buen número de virguerías visuales y, en ocasiones, hasta cierto lirismo inesperado, del que estremece y eriza la piel. El cofre del hombre muerto se revela como la más redonda de la saga, por su buen ritmo, su espíritu decididamente gótico y la certera dosificación de alardes técnicos, chistes y vaivenes dramáticos. En el fin del mundo es más confusa, pero emocionante y de mayor épica; y puesto que sus últimos minutos presagiaban que la historia no iba a terminar entonces, también llegó la cuarta parte, En mareas misteriosas, que parece habernos traído el declive, y barrunto que así va a ser si no recuperan a Verbinski o le ceden la batuta a otro director con más energía, destreza y salero que Rob Marshall para las presumibles continuaciones.
............Este sustituto carece del virtuosismo de Verbinski; no rueda con desgana pero sí con rutina o sin ingenio, no apura bien las situaciones, sus imágenes no impactan ni en ellas late pulso alguno, y todo cisco de espadachines que filma se me antoja impostado. El guion, siempre de Ted Elliott y Terry Rossio, aquí flojea y decepciona, pues resulta mucho más simple en las motivaciones y animadversión de los personajes y en el mismo desarrollo de la trama, menos sandunguero y ocurrente que los pasados, y hasta el ridículo consigue colarse en sus golpes. Ni siquiera a Zimmer se le ve muy acertado con su partitura, refrito decadente y sin vigor en el que es un estorbo su empeño latinizante. Las interpretaciones son correctas, no deslumbran, y por supuesto, la química de Johnny Depp con la irregular Penélope Cruz no tiene ni punto de comparación con la que al primero le garantizaba Keira Kightley. Necesitamos empuje, talento e inventiva, los de las tres obras originales a la postre, para reflotar el oscuro navío de Sparrow del piélago pasadero que ahora surca, y que así se pueda creer nuevamente que la vida pirata es la vida mejor.

lunes 14 de febrero de 2011

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Sexo y otras obviedades

............Siempre se me ha antojado ridículo, de chacota e indignación, que algunos adalides de la moral, tan conocedores de los menesteres sexuales como los que juran abstinencia y celibato, dicten la forma en que ha de obrar el resto en el catre con sus páginas enloquecidas de orientación. Otros, si bien catalogan únicamente desde el prejuicio cognitivo y la más negra incultura, podrían darles la mano como devotos de la estrechez. Por ello, permítanme que les arroje unas cuantas verdades retozonas al hocico, de las adquiridas a través del método de la ciencia, que con sus observaciones, el desarrollo de la inducción, las hipótesis, los experimentos o el análisis crítico, las tesis y las antítesis, es el único que se ha demostrado eficaz para conseguir conocimientos sólidos, y a la vista se hallan sus aplicaciones, el dedito en la úlcera, por lo que voy a sacudirme de la chepa cualquier otra doctrina sobre sexualidad, a remangarme y decir que las personas tienen sexo y no género, y no hay que confundirlo con la identidad ni la tendencia sexual o equipararlo a la función reproductiva por incorrecto y pusilánime: somos hombres y mujeres con una herencia genética y una construcción identitaria y social de nuestro sexo, unas inclinaciones sexuales que no elegimos, que se pueden trasponer y revolverse a lo largo de la vida y que no guardan relación con la aptitud de procrear porque nuestra inteligencia nos permite autonomía en ambas cosas; los conflictos de identidad sexual son fenómenos para los que aún no se dispone de una terapéutica efectiva, por lo que se recurre a las operaciones de cambio de sexo en una componenda drástica para suprimir la contradicción entre cuerpo y mente, que se localiza en ésta, y eliminar así la angustia, lo que de ningún modo ha de suponer maltrato, faltas de respeto ni discriminación; la pureza en las inclinaciones es insólita: hay una escala entre los extremos de conductas heterosexuales y homosexuales, y la equidistancia se nos antoja muy sorprendente; homosexualidad no es sinónimo de afeminamiento o marimachismo ni tiene correspondencia alguna con el abuso infantil; los que asumen una orientación sexual ajena a la mayoritaria no son promiscuos ‘per se’ ni les atrae todo lo que se mueve; la masturbación es salud, no sustituye a las relaciones a dúo ni hay motivos para dejarla cuando estas son habituales, no provoca esterilidad, disfunción eréctil a largo plazo, ceguera ni acné, no todo el mundo se masturba pero sí la mayoría y las mujeres lo hacen tanto como los hombres; carecer de himen o no sangrar en el coito primero no implica que una moza no sea virgen antes del mismo, pues la solidez de membrana vaginal varía, hay muchas mujeres que nacen sin ella o es posible que se les rompa en circunstancias tan banales como el deporte, un trompazo o incluso el onanismo; el sexo no tiene por qué girar en torno a la penetración ni esta resulta siempre ineludible, y el concepto de virginidad sólo se asocia a la misma en parejas heterosexuales; no es conveniente que la que simpatice con el paripé aguarde a la noche de bodas para liquidar el virgo porque los nervios, la tensión y el estrés provocados por la fiesta se unen a los de tal perspectiva y no favorecen la relajación necesaria para un coito satisfactorio; los jóvenes emparejados o solteros echan un quiqui si pueden y lo desean, incluso los menores de edad, así que sus padres deberían asumirlo de una vez; en la costumbre sexual más común entre los homosexuales no participa el ano, sino la boca; los individuos célibes o que se consagran a la abstinencia viven menos: si se elimina una función biológica tan importante, resulta absurdo pretender que sea algo sano ni siquiera psíquicamente; tomarse la temperatura basal, el método Ogino-Knaus, los lavados vaginales y el ‘coitos interruptus’, también conocido como “marcha atrás”, no son eficaces para la anticoncepción en absoluto; los condones tienen más de cinco mil años; la píldora del día después no produce un aborto porque únicamente inhibe la suelta ovular y trastorna la disposición motriz de los espermatozoides, no frustra que el endometrio albergue un cigoto, lo que tarda una semana en ocurrir; y la anticonceptiva no causa esterilidad ni engorda, el surtido es hoy variado y suave, y cada chica solo ha de encontrar la suya, la que le venga mejor para librarse de efectos secundarios indeseados; los consumidores y las consumidoras de pornografía no son pervertidos ni obsesos sexuales, tampoco los que emplean juguetes o ponen en práctica determinadas fantasías, pues todo ello forma parte de la normalidad sexual y le suma riqueza y diversión al asunto si hay acuerdo entre los implicados; casi todas las parafilias no son malsanas con moderación y si los que las practican también disfrutan de relaciones sexuales corrientes; los hombres pensamos más en sexo por imperativo biológico, lo que no significa que uno sea simplón ni que lo desee más que una mujer, y nos excitamos en mayor medida visualmente, mientras ellas son más excitables por el tacto; los afrodisíacos no existen. Y que continúen santiguándose y farfullando votos y porvidas los represores, tiranuelos y enemigos de la verdad, bocas de la involución, escollo para el adelanto y lastre del mundo; que sigan los golpes en el tórax de los machitos alfa, el uso de la realidad sexual para burlas y humillaciones y las referencias a putillas y mariconazos, el desdén de las mujeres arrogantes e hipocritonas y los alborotos de las locazas histéricas; que no decline el sexo sin anticonceptivos ni la idiotez de las venerables o del embarazo inopinado. Si no se contara con sus aportaciones y su denodada oposición, la mejora de la sociedad tendría bastante menos mérito.

lunes 13 de diciembre de 2010

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La verdadera traición

............Escribo presa de una indignación cercana a la cólera. Porque los causantes de la crisis aguda que padecemos no han pagado por su codicia y su desfachatez y hoy nos tienen en un puño con el negocio de compra de deuda pública, los jerifaltes de germanía afirmaron que iban a refundar el capitalismo, móndense, y ahora recortan pasta que se destinaría a fines sociales y no han regulado un solo punto en el sistema financiero para que no ocurra nunca más cataclismo de semejante magnitud, pues a los dioses les salió un peligroso contendiente en el mercado infalible y providencial, y así vivimos. Porque Bradley Manning se encuentra en la cárcel, acusado de traición a la patria por filtrar documentos secretos a Wikileaks, y porque este grupo asombroso, con Julian Assange a las riendas, es víctima de la persecución de los que suponemos nuestros representantes y valedores, los mismos que rinden la soberanía nacional legislando en favor de intereses extranjeros o de oligarcas no elegidos y de chequera, los que presumen que las élites no han de justificarse ante la ciudadanía, los politicuchos que nos la dan con queso al celebrar unos principios y proceder según los contrarios, los que rugen por una aparente traición y colocan topos en casa extraña, los que se burlan de la ley y los derechos humanos al sugerir que se precisan conductas opuestas a los mismos contra Wikileaks, los que impiden que se juzgue a criminales de guerra por ser de los suyos, los que sostienen que difundir la verdad inmunda de la que son responsables supone un atentado contra la seguridad de la nación y fortalece a sus enemigos, los que consuman atrocidades y embisten de un modo obsceno al heraldo que ilumina al mundo sobre su infamia para enmudecerle. Ellos son los traidores, los dañinos, los viles, los inmorales; el soldado Manning es un héroe, y larga vida a Wikileaks.


............(Eccus, 13 de diciembre de 2010)
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